Gran Culo (Gina Valentina) Mojándose el Coño por (Michael Vegas) – Brazzers

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Para Jessica y Manuela la experiencia del club de lesbianas fue bastante traumática, así que la búsqueda de esclavas y de liberarse de ese juego y empezar a ganar dinero como prometimos Jack y yo tenía que empezar cuanto antes.

Decidieron alquilar un piso y una oficina en una ciudad mexicana, donde entre modelos, escorts tijuana, aspirantes a modelos y actrices había varias presas posibles para sus propósitos.

Comenzaron poniendo anuncios en varios sitios de Internet en los que se buscaban acompañantes de alto nivel, especialmente modelos, actrices o aspirantes a actrices para un trabajo muy bien remunerado.

Las chicas que respondían al anuncio no eran, obviamente, actrices o modelos famosas, ni de valor medio, ni chicas que hubieran alcanzado el más mínimo éxito en el mundo del espectáculo o de la moda, sino sólo chicas que habían buscado el éxito en la gran ciudad, pero que no lo habían encontrado y buscaban la manera de llegar a fin de mes con su único talento: el coño entre las piernas.

En la primera entrevista Jessica y Manuela explicaron a las chicas en qué consistiría el trabajo: durante tres años tendrían que ser completas esclavas de la organización, se les quitaría la documentación y tendrían que actuar en clubes bdsm o donde se les ordenara y estar completamente privadas de libertad, a cambio obtendrían una indemnización estratosférica con la que ya no tendrían que trabajar el resto de sus vidas, pero a la menor duda y desobediencia podrían ser enviadas a casa y privadas de su indemnización.

Para muchos de ellos, a pesar de su situación poco feliz, fue demasiado y renunciaron inmediatamente, mientras que otros 30 no pudieron resistir la tentación, pero sobre todo la alta remuneración prometida y decidieron seguir adelante con la selección.

Jessica y Manuela dijeron que se someterían a tres pruebas, tras las cuales podrían firmar el contrato y comenzar su nueva aventura.

La primera prueba consistía en hacer que las chicas bebieran dos litros de agua, tendrían que aguantar sus instintos de orinar durante dos horas, tras las cuales sólo podrían hacer una pequeña gota de pis y luego liberar completamente sus instintos de orinar después de otra hora.

Las chicas iban vestidas con bragas blancas para que pudiéramos observar mejor su resistencia a contener las ganas de orinar y humillarlas aún más si esto no ocurría, ya que en las bragas blancas la orina sería más evidente.

Todas las chicas fueron capaces de aguantar las ganas durante dos horas, aunque con mucha dificultad, pero una decena de ellas no consiguió orinar ni una gota y salió mucho más pis de sus vejigas, lo que redujo su puntuación. De los veinte que consiguieron orinar una sola gota, sólo diez consiguieron resistir una hora más adquiriendo la máxima puntuación, los demás, dada la sensibilidad de la vejiga y el esfuerzo por orinar una sola gota, no pudieron resistir y se orinaron. Jessica y Manuela los fotografiaron y la humillación para ellos fue realmente grande: sus calzoncillos estaban llenos de pis, la vergüenza era muy grande y se veía claramente en sus caras.

La segunda prueba consistió en colocar una percha de las que se usan para colgar las faldas en los pechos, cada chica recibió una puntuación en función del tiempo que había conseguido resistir: el dolor y la mueca en sus rostros era evidente, estaba claro que sus pechos nunca habían sido sometidos a ese tratamiento, pero todas intentaron resistir lo máximo posible. Jessica y Manuela se divirtieron mucho viendo la escena y con verdadero sadismo no tomaron fotos de los pechos de las chicas, sino del sufrimiento en sus caras.

La tercera prueba consistía en el castigo de sus culitos: las chicas eran azotadas con un palo de bambú de los que se usan para sostener los tomates. Los que se habían portado peor en las dos pruebas anteriores recibían un mayor número de golpes.

El número de golpes oscilaba entre diez, que era el tratamiento reservado a los mejores putas puebla, y cien, que era el tratamiento reservado a los peores. Para estos últimos, la prueba fue realmente dura, pero la perspectiva de llevarse todo el dinero que les habían prometido consiguió sacarlos adelante. Sus traseros estaban prácticamente sangrando con llagas por todas partes Manuela y Jessica fueron realmente malas al infligirles los golpes.

A continuación, se hizo firmar a todas las chicas un contrato en el que se estipulaba la cantidad de dinero que recibirían al final de su periodo de esclavitud de tres años, pero también se establecía que si desobedecían en cualquier momento podían ser despedidas sin sueldo.